Algo que valoro desde hace unos años en lo que respecta a la música es la actitud y la coherencia. Por eso esta mañana me he alegrado tanto. Por fin me ha llegado a casa “Déjese Llevar”, el trabajo de Fiera. ¡Mil gracias por las molestias Olga!

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Hace un par de semanas tuve la suerte de asistir a “Paraíso Tabú, un naufragio en el acústico sur”, de Música Prepost. Siendo sincera, no estaba segura de qué era exactamente lo que iba a presenciar. “Una película que se hace en directo” es lo único que había oído. Razón que me despertó una curiosidad horrible que se convirtió en expectación cuando supe que eran Fran Torres y Pablo Peña los que estaban detrás de todo.

La primera impresión al entrar al teatro fue íntima: la puesta en escena era amable, la mesa de trabajo espectacular y el público escaso. Y una vez empezado, no tardé más de un minuto en saber de qué iba a ir todo. Ayudados de seis platos, tres cámaras, decenas de vinilos y no sé cuantos objetos más, se construye una historia respaldada por la experimentación musical que también se crea en el momento. De repente, me sentí como aquella vez que vi The Reflecting Pool por primera vez, pero mucho mejor, porque ahora la videocreación llegaba a un nivel sensorial superior. La experimentación formal que supone una videocreación se enriquecía en este caso del teatro y su sensación de estar viendo algo vivo y único. “Un regalo al espectador” que decía mi profesora de teatro.

Otra de las cosas que me hizo recordar fue el montaje y post-producción del primer cine, cuando todo el material positivado se organizaba y tomaba sentido a golpe de tijera. Incluso a aquellos primeros “efectos especiales” manipulando la película, actuando sobre ella; y a Murnau, Lang y Eisenstein. A todo. Porque “Paraíso Tabú, un naufragio en el acústico sur” para mí fue una vuelta al origen y a las ganas. A que todo el mundo puede realizar su pieza si tiene algo que contar, un sentimiento que transmitir, una imaginación sin límite y, sobre todo, un buen hacer resolutivo.

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He de reconocer que hace años la palabra “autónomo” me asustaba bastante. No solo por la cuota mensual, sino porque aceptar un proyecto sin ser parte de un equipo da respeto cuando eres novato.

Sin embargo, después de haber trabajado en una agencia durante casi dos años y otros tantos en departamentos de comunicación de varias empresas, puedo decir que esto no está nada mal. Soy la responsable de lo que me sucede, bueno y malo, por lo que mi mente está mucho más activa y me obligo a aprender todo lo nuevo que aparece en la profesión para no quedarme atrás. Y la satisfacción personal cuando acabo un proyecto es diferente a cuando lo hacía en agencia. Pero no me malinterpretéis, trabajar en una empresa está muy bien. Lo que quiero transmitir es la diferencia entre comer una dorada en un restaurante de lujo y comerla en casa cuando la has pescado tú mismo.

Además, como he pasado de despertarme a las 7:00 a hacerlo a las 8:30, los dolores de cabeza matutinos han desaparecido. ¿Y los momentos de atasco creativo frente al ordenador? Un paseo en bicicleta y también se esfuman. Si las grandes empresas supieran lo mucho que oxigenan y reviven 30 minutos de pedaleo al sol la mecánica de trabajo cambiaría por completo.

Sí, a veces (muchas) toca trabajar en fin de semana o por la noche y la cuota mensual duele. Y sí, es difícil convencer a ciertos clientes de que confíen en ti, pero hay un montón de ellos que comienzan a hacerlo con los ojos cerrados.

No es fácil, pero reconozco que nunca pensé que lo fuera. Esto es una aventura y lo bueno es que pronto no estaré sola. Y hasta aquí puedo contar.

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La D*Table no es una mesa al uso. Resultado del trabajo de D*Haus, estudio ubicado en Londres, este mueble puede dar lugar a ocho mesas diferentes sin perder la simplicidad y el juego entre ángulos que ofrece. Además, puedes personalizar sus colores según tu gusto mientras descubres los compartimentos especiales para plantas y libros. Una maravilla.

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Alley-Oop es el nombre del proyecto conjunto que han desarrollado Eric Trine y Will Bryant para Poketo. Will es de Tejas y Eric del sur de California, pero fue en Portland (OR) donde se conocieron al trasladarse allí en 2011 para estudiar. Mientras Eric trabajaba con la escultura, el mobiliario y el espacio, Will se movía entre ilustración, diseño gráfico y dirección de arte. Tras coincidir en muchas ocasiones por la similitud de sus círculos sociales, conectaron y decidieron desarrollar Alley-Oop.

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El portfolio de Felicia Aurora Eriksson es completo, elegante, funcional y muy vivo. Felicia es originaria de Suecia, aunque reside en Australia. Estudio Comunicación Visual en Sídney, Diseño Gráfico en Billy Blue College. Y de Sídney a Melbourne, donde reside de momento.

Un gran a “El Político Neoliberal”, el nuevo tema de Pony Bravo.
Hay que ser valiente por naturaleza.

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Joan Cornellà es un genio. Ilustrador e historietista barcelonés también.

db

Cada vez que Devendra Banhart presenta una canción de su nuevo disco me empuja despacio y sin darse cuenta a que vuelva a Paris solo para escucharle cantar bajito. Esta de hoy es Sad Lady y también se incluirá en Mala, el título que tendrá su nuevo trabajo. Y lejos de lo que pueda parecer sí, Mala es por su chica, pero es que ella es de origen serbio y allí el significado de la palabra es algo cercano a “dulce pastel”.

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Accent Graphe es un estudio suizo fundado en 2003 por Andreas Hidber, especialista en diseño editorial. Su portfolio abarca un grupo nutrido de clientes internacionales que van del sector de la música al social y cultural. Además de los proyectos editoriales, tiene trabajos muy buenos de branding, identidad corporativa y diseño web e interactivo.